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En los últimos meses, muchas personas han comenzado a preguntar:
“¿Es cierto que el matcha se está acabando?”
“¿Por qué está tan caro o difícil de conseguir?”
“¿Desaparecerá el matcha auténtico?”
Desde Chakai Tea queremos ofrecer una respuesta clara, serena y basada en fuentes confiables:
Sí hay una escasez… pero no es lo que parece.
Y no, el matcha japonés auténtico no está desapareciendo.
Este fenómeno —más que una crisis— es una oportunidad para comprender mejor el valor real del matcha, su naturaleza estacional y artesanal, y cómo podemos seguir disfrutándolo con conciencia y respeto.

En octubre de 2024, la reconocida casa japonesa Marukyu Koyamaen anunció una reducción temporal en la disponibilidad de sus productos de matcha debido a una demanda global inesperadamente alta. Poco después, otras casas tradicionales como Ippodo hicieron comunicados similares. La noticia se viralizó en redes sociales, dando lugar a lo que ahora muchos llaman “la escasez global de matcha”.
Pero el problema es más complejo (y menos alarmante) de lo que parece.



“No es tanto que falte matcha. Es que falta matcha molido. El cuello de botella está en los molinos, no en los campos.”
El interés internacional por el matcha ceremonial ha explotado. En Occidente, se consume a diario en lattes, postres o bebidas energéticas, mientras que en Japón su uso ha sido tradicionalmente ceremonial, formal y esporádico.
Japón produce solo el 6% de su té como matcha, y casi todo es usado en contextos culturales como el Chanoyu.
Es famoso, sí… pero no popular.

El matcha se elabora a partir de hojas de tencha, cultivadas bajo sombra y cosechadas una vez al año.
Luego se envejecen (proceso llamado jukusei) y se muelen lentamente en molinos de piedra que solo producen 30–40 g por hora.
Este proceso artesanal no puede acelerarse sin perder calidad, y ahí está el cuello de botella.
En Japón, existen diferencias claras, el matcha tiene diferentes «Usos» no se refieren a él con «Grados», es así entonces que existe el matcha para:
En Occidente, muchos de estos matices se pierden. Se utiliza matcha ceremonial de alta gama para hacer bebidas rápidas o incluso helados industriales. Es como usar un aceto balsámico tradizionale para aliñar una hamburguesa.
Sí y no.
La cosecha de 2025 fue un 20% más baja que la de 2024 según Marukyu Koyamaen.
Pero todavía hay tencha. El problema es la capacidad para molerlo, empacarlo y distribuirlo a tiempo.
Por eso las tiendas se “agotan” y luego se “reabastecen”. No es estrategia de marketing. Es el ritmo natural del molino de piedra.

“El matcha es un té que enseña paciencia. Su proceso exige que el mundo se detenga, no que corra.”
— Chakai Tea
Este fenómeno ha generado tensiones, pero también oportunidades:
Pero también hay riesgos:
El estilo de consumo occidental presiona una estructura artesanal que nunca fue diseñada para atender la demanda industrial diaria. Y las casas tradicionales se ven obligadas a proteger su producción reservada para escuelas de té y templos.
Elige matcha japonés auténtico, ceremonial, con origen claro (Uji, Nishio, Shizuoka).
Evita imitaciones industriales sin trazabilidad.
Acepta precios más justos: detrás de cada lata hay tiempo, tierra, tradición y trabajo artesanal.
No te dejes llevar por el pánico ni por la moda. La escasez no es una señal de fin, sino de transformación.

Algunas marcas como Ooika han comenzado a moler tencha japonés directamente en sus países (como EE. UU.) con molinos de piedra propios. Esto:
También están educando a los consumidores y recuperando la distinción entre matcha ceremonial y otros usos.
“No todo lo verde es matcha, y no todo el matcha es para ceremonia del té. El valor está en el cuidado, no en el color.”
— Chakai Tea
Trabajamos con productores y distribuidores en Japón para ofrecerte matcha de primera cosecha, fresco y en armonía con su ciclo natural.
No buscamos competir por volumen, sino ofrecer autenticidad en cada sorbo.
Nuestro compromiso es mantener la integridad del chanoyu, mientras lo compartimos con quienes desean algo más que una moda verde: una experiencia estética, espiritual y viva.

Solo nos está invitando a detenernos y a elegir con más conciencia.
Como en la ceremonia del té, el presente es todo lo que hay.
Y cada taza puede ser una forma de cuidar el futuro.